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Quiero expandir las fronteras de la imagen y de la expresión artísticas. Hay mucho interés ahora en el arte, y eso es muy bueno. Pero no pienso convertirme en una estrella. Sólo pienso en hacer arte. No voy a acelerar mi trabajo por la demanda del mercado.

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Bellas infieles:
El arte de la memoria de Andrew Sendor
POR LILLIANA RAMOS COLLADO Ph.D.
Y IVETTE FRED Ph.D.
“Pintar no es recordar”1, nos ha dicho agudamente Henri Bergson es su obra cumbre, Matière et mémoire. Y nos introduce así al conflicto posiblemente insalvable entre representación y percepción, entre lo pasado y lo presente. Pintar y representar presuponen que el recuerdo convoca —quizás deliberada, quizás accidentalmente—la materialización de una ausencia. Así, la representación se nutre del pasado, de lo ya visto y vivido, y se instala en el lugar de ese pasado hoy ausente.
El arte, como caso extremo del acto de representación, con su abundante repertorio de imágenes, se manifiesta como una transubstanciación de la memoria en materia creada y, al inventar el pasado, lo invita a existir. Claro está, a diferencia de los meros mortales, el artista conoce el poder creador, transubstanciador, de su mirada y acumula en su bolsa de trucos eso que podríamos llamar “técnicas de ver”. Andrew Sendor es ejemplo espléndido de esta potenciación creadora de la mirada que nos entrega el acto de elaboración de la memoria.
Las obras recientes de Sendor (2004-2006) llaman la atención por su técnica de pintura sobre Plexiglas. Sin considerar el hecho contundente de su interés en la pintura como expresión artística —interés que comparte con un sinnúmero de importantes artistas contemporáneos que están volviendo al figurativismo y a la pintura como medio de preferencia—, Sendor trabaja el soporte de Plexiglas para ponerlo a conversar, de formas inusitadas, con las imágenes que pueblan su espacio pictórico. En su propuesta, el soporte cuestiona, desplaza, apoca, desmiente, colabora con y embellece, la imagen esencialmente realista, constituyendo la premisa de una artificiosidad deliberada.
Si bien el realismo de Sendor es la manera más inmediata de mostrarle al espectador lo que el artista quiere que vea, el Plexiglas detiene el proceso de construcción de la ilusión. Y aunque Sendor, como pintor realista, aspira a tener esa relación directa, inmediata, con el espectador, termina interrumpiéndola, precisamente para enriquecerla en su misión de inventar una nueva manera de ver.
PARA LEER ESTE ARTICULO CONSIGA LA EDICIÓN #14 DE ARTPREMIUM. PÁGINAS 50-59
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