|
Untitled Document
|

Sinceramente, Art Basel nos pareció fantástica, pero salimos mareados. Había tanta información, que es difícil observar a la vez muchas obras que van colmando los sentimientos con tanta intensidad

|
Rubens y su época, muestra de obras maestras del Museo Hermitage
POR MABEL RODRÍGUEZ
En el suntuoso hotel Venetian en medio del desierto de Nevada, el Museo Guggenheim Hermitage reune hasta el 31 de julio de 2006, cincuenta obras maestras del período barroco flamenco bajo el título Rubens y Su Epoca. Es la octava exhibición presentada por el Guggenheim Hermitage, que fuera inaugurado en octubre de 2001. Este museo es una sociedad entre la institución con sede en Nueva York y la creada por Catalina la Grande en el siglo XVIII, hoy conocida como el Museo Estatal Hermitage. La exhibición está dividida temáticamente en “Alegoría y Mitología”, “Religión”, “Género y Paisaje” y “Retratos” e incluye múltiples pinturas y objetos decorativos del maestro Rubens y de grandes artistas del período como Jacob Jordaens, Jacob van Oost, Anthony van Dyck, Frans Snyders y Jan Brueghel, entre otros.
El estilo barroco flamenco que estas pinturas representan surgió y floreció a principios del siglo XVII, una época en que la economía, la actividad cultural y la religión católica disfrutaban de renovada bonanza en Flandes. Los archiduques católicos patrocinaban a numerosos artistas, entre los que se contaban Rubens, Jan Brueghel de Velours, la familia De Nole y los Van Venis. Dentro de los parámetros marcados por la Iglesia, el naturalismo caravaggiesco fue una reacción concreta y rápida a las necesidades emergentes. En su evolución, el barroco flamenco se convirtió en una fuerte rebelión contra el estilo clásico, al que consideraba estático y demasiado “razonable”.
La fuerza económica que dominaba la pintura flamenca barroca era la de la burguesía mercantil, ya que los cuadros producidos por los pintores barrocos de esta región centroeuropea a menudo eran comisionados o adquiridos por clientes burgueses: educados y prósperos comerciantes marítimos que deseaban emular a la nobleza y disfrutaban del arte y el coleccionismo. Para sus residencias, de menores tamaños que las de los cortesanos y el clero, comisionaban pinturas decorativas y hermosas – oleos sobre lienzos – con figuras, animales, retratos, bodegones, escenas de costumbre y paisajes. No deseaban las grandes escenas épicas, mitológicas o religiosas preferidas por la nobleza.
PARA LEER ESTE ARTICULO CONSIGA LA EDICIÓN #14 DE ARTPREMIUM. PÁGINAS 64-67
|
Untitled Document
|